viernes, octubre 06, 2006

TUC DE MOLIERES (3.010 m.) 1/5
Bellísima ascensión a una montaña de 3000 metros en los Pirineos efectuada el día 25 de Agosto de 2005.
Después de no poder ascender a este pico por el lado de la Ribagorça-Boca Sur del Túnel de Viella en Septiembre del año anterior, ya que me evacuaron en helicóptero del refugio metálico a causa de un accidente que sufrí, (aprovecho para agradecer a Pompiers dera Val d'Aran el trabajo que hacen, un saludo si leeis esto y tambien a dos montañeros de Madrid por su apoyo moral) llegué a Benás (Benasque) con la decisión de alcanzar la cima de esa montaña, el Tuc de Molieres o Mulleres de 3.010 metros de altitud. Para acceder a esta cumbre son necesarias entre 7 y 8 horas (ida y vuelta). En Benás fui a la Oficina de Turismo donde me informaron de los horarios de autobús para subir a La Besurta, lugar donde se acaba la carretera. En epoca estival está cerrada al paso de vehículos particulares y es preciso dejar el coche en el aparcamiento del Vado del Hospital. Tras una buena cena puse el despertador a las 04,00 ya que el autobús salía del pueblo a las 04,30. A esa hora tan temprana subímos 3 personas. En la parada del Vado del Hospital de Benás subieron 8 personas más. A eso de las 5,15 nos dejaron en La Besurta y allí todo el mundo se dirigió hacia el Refugio de La Renclusa, base de ascensiones al Aneto, Maladetas, Alba, etcétera. Me quedé solo y empecé a caminar con la ayuda de la luz frontal. No tuve ningún problema para seguir el camino porque está muy trillado, en verano pasan por allí miles de turistas que van a un sitio raro llamado Forau d'Aigualluts. Se trata de un lugar enigmático donde las aguas de los torrentes que bajan del Glaciar de Aneto, de Barrancs y el Riu de l'Escaleta desaparecen, tragadas por la tierra, para aparecer unos kilometros más lejos, en el Valle de Aran, en un lugar llamado Uelhs de Joéu. Pronto llegué a un llano donde vi las primeras luces del día, el Pla d'Aigualluts. Allí perdí el camino a causa de la cantidad de senderos que existen pero sabía que tenía que ir hacia el Valle de la Escaleta y dejar a mi derecha otro valle, el de Barrancs. Poco a poco iba despuntando el día. No hacía viento y no se veía ni una nube. A esa hora la temperatura hacía que la ascensión fuera agradable. Atravesé un torrente sin ningún problema y trepé por unas rocas fáciles hasta llegar a un segundo llano desde donde pude ver que el sol empezaba a iluminar las más altas montañas. Qué espectáculo, qué terrible y agradable visión de los glaciares suspendidos cambiando de color por momentos. Y así de pronto apareció ante mí la cumbre bicéfala de El Malh des Pois o Pico de la Forcanada de 2.872 metros de altitud. Me resulta dificil describir lo que sentí en aquel momento, es algo muy íntimo, muy mio. Lo primero que pensé fue: tengo que subir ahí arriba. Después me puse romántico e intenté recordar unos pensamientos de Alfred Tonellé: "Forcanada, hermosa novia mía, ¿por qué brillas tan serena y radiante a la luz de la mañana? Pareces más bella que nunca. ¿Te has reconciliado con tu seductor y le sonríes mirándole?".

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